Se describe fin de vida como el período que precede a la muerte natural del individuo como parte de un proceso que no puede ser detenido y al ser parte de este equipo, debemos saber reconocer los signos que caracterizan dicha etapa para definir la sobrevida y tomar decisiones oportunas respecto al plan de manejo del mismo.
DISMINUCIÓN DEL
APETITO Y LA SED: Es normal que la
persona que agoniza desee menos comida y bebida. A medida que el metabolismo
comienza a volverse más lento, se necesita menos comida y agua. La persona
puede tener dificultad para masticar o tragar debido a su debilidad. Durante
este tiempo la persona puede apreciar que le ofrezcan pequeñas cantidades de
helado, budín, trozos de hielo o sorbos de agua con la cabecera de la cama
levantada. Hisopos bucales, paños húmedos y bálsamo labial pueden ayudarlo a
mantener la boca limpia y cómoda.
CAMBIOS EN LOS
HÁBITOS DE SUEÑO. Es normal que la persona que agoniza esté más somnolienta
mientras está despierta y duerme muchas horas durante el día. Sin embargo, la
persona puede no dormir por largo tiempo y tener dificultad para quedarse
dormida debido a los síntomas de la enfermedad o preocupaciones relacionadas
con la agonía. Tratar los síntomas de la enfermedad y leerle u orar por la
persona, le puede ayudar a quedarse dormida. A algunas personas les gusta que
haya alguien acompañándolas mientras duermen y otras prefieren dormir a solas.
La confusión es común al despertar
AUMENTO DE LA
DEBILIDAD Y LA FATIGA: La persona que
agoniza habitualmente se debilita y fatiga a medida que pasa el tiempo. Esta
debilidad puede interferir con su capacidad de cuidarse a sí mismos. Pueden
necesitar estar en cama la mayor parte del tiempo o todo el tiempo. Habrá
momentos en que la persona se sienta más fuerte y tenga más energía. Es
recomendable que aprovechen estos momentos para ayudar a la persona a hacer lo
que es más importante para ellos.
AGITACIÓN Las
personas que están agonizando pueden estar agitadas por diversas razones. La
agitación se puede deber a los cambios físicos relacionados con el proceso de
agonía. Se puede deber al dolor, a la dificultad para respirar, ansiedad,
estreñimiento, perturbaciones visuales o aflicción espiritual. Se deben hacer
esfuerzos para determinar la razón de la agitación, para que se pueda tratar
en.
CONFUSIÓN Las
personas que agonizan pueden confundirse mientras su organismo se enlentece y
el cerebro recibe menos oxígeno. También pueden parecer confundidos cuando
tienen conciencia de la cercanía de la muerte. En ocasiones, pueden ver o
escuchar cosas que otras personas no ven ni escuchan. Esto puede producir mucha
angustia a la familia del paciente. Es recomendable confortar al paciente
durante estos períodos y reconocer lo que ven o escuchan. En ocasiones, puede
ser útil recordarle al paciente dónde está, quién es usted y quién está en la
habitación con usted. Otros cambios Mientras se produce el proceso de agonía,
la respiración probablemente cambiará y será más errática con pausas
prolongadas sin respiración. Normalmente, disminuye la cantidad de orina y
adquiere un color más oscuro. La persona puede perder el control de la función
intestinal o de la vejiga. La temperatura corporal puede cambiar y la piel
ponerse roja y con manchas y fría al tocarla. En este momento, puede ser
útil poner mantas ligeras, aun cuando algunos pacientes pueden tirar las mantas
al sentirse acalorados o incómodos.

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